Victor Shapinov: una visión de Ucrania desde la izquierda

SLAVYANGRAD.es

Entrevista Original: Workers World
Traducción/Edición de Nahia Sanzo

Preámbulo: Fragmentos más destacados de la entrevista en profundidad de Workers World a Victor Shapinov, uno de los líderes de Borotba desde su exilio en Crimea en la que se tratan las claves de la crisis ucraniana desde las protestas de Maidan, la presencia de elementos fascistas en las nueva Ucrania nacida del golpe de Estado de febrero, los orígenes de Borotba, el aspecto de clase en la oposición, o el papel que deben jugar los comunistas en Ucrania yen los territorios rebeldes.

borotba bw“Nos encontramos cara a cara con el fascismo del siglo XXI”

No hay ningún alto el fuego. El ejército ucraniano nunca ha dejado de disparar. Hemos visto algunos de los bombardeos de artillería más crueles sobre la ciudad de Donetsk tras la firma del Protocolo de Minsk, algunos de los más fuertes de la guerra. Creemos que existen negociaciones en…

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En manos de los oligarcas de la comunicación

@carlosmartinezr

Hace unos seis años, en una conversación con una destacada dirigente política, esta me decía que en España no triunfaría ninguna opción política de carácter personalista. Cierto que hasta esas fechas las candidaturas basadas únicamente en un líder carismático habían fracasado, pero pocos meses después, en las autonómicas valencianas, una coalición que partía prácticamente de cero y encabezada por Mónica Oltra, obtenía unos espectaculares resultados. Algo parecido acaba de ocurrir con Pablo Iglesias.

En ambos políticos se observan elementos comunes. Han pertenecido a las filas de IU, crearon pequeñas organizaciones a su medida, son jóvenes con buena oratoria y presencia física, cuentan con eficaces comunity manager, pero, sobre todo, están siendo promocionados por las televisiones privadas. Cierto que en su ascendencia han concurrido otros factores pero en este breve texto nos centraremos en la irrupción de los tertulianos en la política.

Los defensores de este forma de hacer política, argumentan que gran parte del éxito de los políticos mediáticos está basado en las redes sociales. Pascual Serrano en su libro “La comunicación jibarizada”, demuestra que hasta un 80 % de la información que se maneja en las redes proviene de los grandes medios de comunicación. Sin un apoyo de la artillería mediática no hay nada que hacer electoralmente por mucha presencia que tengas en las redes sociales. Ejemplo de ello ha sido el batacazo del Partido X de parecida factura y programa de Podemos.

Para conseguir ser una estrella del prime time se requiere, previamente, entregar gran parte de las armas ideológicas de la izquierda. En primer lugar, hay que afirmar que su opción política no es ni de izquierdas ni de derechas, algo que según ellos es propio de los tiempos anteriores a la caída del muro de Berlín.

Consecuentemente, tampoco se reconoce la existencia de clases sociales. No hay ricos ni pobres, ni trabajadores ni burgueses, si acaso se puede utilizar términos difusos como “los de arriba y los de abajo”, el 99%, ciudadanía, precariado o gente. Ser clase trabajadora es reconocerse como clase baja, lo que parece que es un insulto inadmisible en un país donde convive la situación absurda de que nos creemos clase media con los índices más altos de paro, pobreza y precariedad laboral.

Por supuesto, si quieres que te sigan llamando a tertulias no puedes decir ni una palabra sobre la oligarquía que controla los medios de comunicación, oligarquía que es la misma que controla el sistema financiero y se ha enriquecido inmensamente aprovechando la actual crisis sistémica del capitalismo.

El imperialismo, también es propio de tiempos pasados. Como mucho afirman que hay varios imperios, equiparando Rusia y China a Estados Unidos. Respecto a las criminales intervenciones de la OTAN, cabe defenderlas bajo el argumento-trampa de que “algo habrá que hacer” o ser un ni-ni, expresado bajo la frase “ni la Otan ni Gadafi”. Frase hecha que es muy utilizada hasta que la OTAN gana y a partir de ese momento toda la preocupación por los pueblos de Libia desaparece totalmente de su discurso. Queda prohibido hablar bien de Cuba o Venezuela.

Pero lo que mejor y más vende de un político mediático son las primarias. El programa pasa a un segundo plano, y la participación en la formación queda, de hecho, reducida a votar a tu candidato cada cuatro años. Y es que en el proceso de las primarias es donde se produce la simbiosis entre el político y el oligarca de los medios.

Las primarias, este proceso de selección importado desde el país de la Coca-Cola, se desarrolla en los medios, no puede ser de otra forma. Si se llama a votar a una ciudadanía que no participa en una organización sólo pueden elegir por lo que ve en las televisiones. De forma que el candidato que mejor relación tenga con los medios será el que conseguirá la victoria con toda probabilidad. Así de esta forma, los candidatos los elegirán, al menos indirectamente, Silvio Berlusconi y José Manuel Lara, propietarios de todas las televisiones y casi todas las radios y periódicos de este país, con excepción de los medios públicos (en manos del gobierno del PP).

El modelo de democracia representativa consistente en votar cada cuatro años, tan criticado por toda la izquierda -incluidos los políticos mediáticos-, se introduce en las formaciones de izquierda. De esta forma se desincentiva la militancia y el trabajo constante.

No sólo se abandonan las organizaciones sociales, sino que la política cada vez mas se parece al mundo del deporte o del corazón. Cada vez se habla más sobre políticos y cada vez menos sobre políticas. Se critica a candidatos porque ser viejo, por ser hombre o mujer, por ser homosexual o heterosexual, por no tener estudios, no hablar inglés o no tener presencia física atractiva. Pero ya nadie presta atención a lo que ha votado en las instituciones u órganos de participación de su organización en los últimos cuatro años.

Independientemente de la sensibilidad política de cada uno, lo que debemos luchar es contra la ola de esnobismo que nos inunda. El mejor candidato no es el más dócil a la oligarquía sino el más obediente a la organización que lo ha mandatado.

La grandeza de los políticos mediáticos también es su debilidad. Igual que los medios te ascienden, te pueden hacer caer con más rapidez. Julio Anguita, el político con más carisma de la democracia española, fue objeto de una salvaje campaña mediática que llegó a convencer a algunos que ahora reivindican su figura y cuyos ecos (la pinza) pervive hasta este momento. Mala cosa es que tu proyecto político dependa de La Ser, La Sexta o Cuatro.

La ideología hegemónica, ahora llamada mainstream, también dicta que todo lo nuevo es bueno y hay que deshacerse de todo lo “viejo”. Esto es un ejemplo de cómo algo absolutamente erróneo, falso y propio de la publicidad y de la sociedad de consumo, se ha logrado imponer incluso entre aquellos que se creen libres pensadores. La ley de la gravedad de Newton es anterior al marxismo y nadie la pone en cuestión por su antigüedad. El marxismo sigue vigente simplemente por que también sigue vigente el sistema que lo originó: el capitalismo. Cuando se supere el capitalismo, también se superará el marxismo. Aunque los tertulianos no lo mencionen, las clases sociales siguen existiendo, hay trabajadores y quienes viven del trabajo de los demás. Los hijos de los trabajadores seguirán trabajando y los hijos de los burgueses heredarán el banco o las sicav de sus padres. Y por supuesto, en esta crisis se han cumplido a rajatabla las predicciones de Marx, una concentración del capital y un empobrecimiento de las clases trabajadoras. El problema es que no hay marxismo en la televisión, para eso hay que hacer el esfuerzo de leer, pensar y comprender. Las tertulias televisivas son el escenario para reyertas de bajo nivel, copiadas del formato de Tómbola y sin lugar a tertulias pausadas y serenas que sí que hay en en otras televisiones minoritarias como el programa Mesa Redonda de la televisión Cubana o el mismo Fort Apache dirigido por Pablo Iglesias en la televisión iraní HispanTV.

En consecuencia, las televisiones alzarán a quienes sus propietarios dicten. Ningún medio privado va a poner en cuestión el sistema del cual ellos se benefician. Pudiera ser que se tenga un plan oculto consistente en que, tras estar atrincherados este discurso, se alcance el poder y se realicen políticas socialistas. Entonces sólo quedará felicitarlos y apoyarlos, sin embargo, lo más probable es que se acabe fagocitado por el régimen y sus medios.

La primera fase de la rebeldía es desconfiar de lo que los capitalistas te venden como bueno para ti y los de tu clase social. La segunda y avanzada fase es militar, no sólo en Internet, sino en tu barrio y en tu centro de trabajo. En las distancias cortas no hay engaño ni manipulación posible.

Parcialidad al servicio de la represión. Para la judicatura no existen los abusos policiales.

Carlos Martínez. Publicado en el número de enero de Mundo Obrero.

rea de indignación popular causada por la crisis se está centrando contra el mismo elemento: la impropiamente llamada “clase política”. Por el contrario hay otros estamentos a los que no estamos prestando la debida atención. Evidentemente, entre los causantes y mayores beneficiarios de la crisis se encuentran la burguesía y el capital. Y junto a ellos cómo cómplices o aliados de la actual situación nos encontramos, entre otros, con el aparato coercitivo del Estado, formado por la policía antidisturbios, las prisiones, el Ministerio Fiscal y el Poder Judicial.

En la configuración teórica del estado de derecho, fiscales, jueces y tribunales deberían ser los máximos garantes de la legalidad y, especialmente, de los derechos fundamentales y libertades públicas. Los acontecimientos de estos últimos años, se puede asegurar que la gran mayoría de los jueces y fiscales que han tenido que conocer de cuestiones relativas al orden público, no han actuado con la parcialidad debida y bajo criterios ideológicos.

Las protestas de la clase trabajadora ha sido, esencialmente, pacíficas y han concurrido por los cauces legales y dentro de los derechos y libertades recogidos por la actual Constitución. A pesar de esta evidencia, todos somos testigos directos o a través de los medios de los graves abusos de actuaciones policiales, entre las que podemos destacar agresiones, en ocasiones con resultados muy graves1; identificaciones masivas sin causa aparente; “retenciones” colectivas y con una duración muy superior a la necesaria para una identificación, detenciones por hechos que no constituyen delito o, en todo caso, por una presunta falta constando el domicilio del detenido. Pero, sobretodo, se está haciendo un uso abusivo de la fuerza sin justificación en derecho2.

 Sin embargo, no conocemos ni un solo caso en el cual la autoridad judicial haya condenado a un agente o mando policial por hechos que tienen todos los caracteres de delito. Los magistrados, que tan duros han sido con militantes de izquierda, como en el caso de Alfón, no han tenido ocasión para demostrar que los derechos humanos no se pueden vulnerar por una simple ocupación pacífica de una vía pública.

Jueces y magistrados no cejan en reivindicar la independencia judicial frente al poder político (nada dicen del poder económico) y nosotros, el pueblo, debemos recordarles que la independencia no es un fin en sí mismo, sino que es una garantía para que ellos dicten resoluciones imparciales. Y este es el principal defecto de la casta judicial española, son muchas las sentencias que pecan de una evidente parcialidad en favor de los más poderosos.

Además del caso citado de la larga prisión preventiva de Alfón bajo un cruel régimen de aislamiento, hay que recordar que sólo hay un empresario relevante en prisión: Gerardo Díaz Ferrán. Pero no por dejar de pagar el salario a sus trabajadores, sino porque estafó a empresarios muy poderosos3. No hay banqueros en prisión, ni políticos de primera fila, ni defraudadores de hacienda, ni policías torturadores… En una ocasión, en el que coincidieron una buena gestión política que facilitó pruebas de las torturas y unos jueces valientes, el gobierno se ocupó de indultar a los torturadores. Esta facultad del gobierno, propia de otras épocas, ha venido a culminar el actual estado de injusticias, rescatando de la cárcel a los pocos policías torturadores y empresarios delincuentes que han podido ser condenados a prisión4.

Dos resoluciones judiciales recientes muestran la indefensión en la que nos encontramos frente a las actuaciones policiales abusivas. En una de ellas se absuelve a los policías que agredieron a manifestantes pacíficos, causando lesiones a una militante de Esquerra Unida/ Izquierda Unida y maltratado a otros muchos, entre otros a la coordinadora de esta coalición en el País Valenciano, Marga Sanz. Mientras tanto, el juez condena a dos militantes de la plataforma “Salvem el Cabanyal” por agresiones a la Policía Local, la que eran mucho menos graves que las causadas por miembros policiales. Este mismo juez condenó a Amadeu Sanchís, concejal del Ayuntamiento de Valencia, por una falta de injurias contra el honor del conocido ultraderechista y empresario de la prostitución, José Luis Roberto, por una nota de prensa que condenaba la historia de genocidio de la ultraderecha.

Paralelamente, otro juez de instrucción de Valencia archivaba la denuncia que interpuso Marga Sanz contra la actuación policial contra los estudiantes menores de edad valencianos, por la agresiones policiales y la “retención” de los menores durante horas sin que se permitiera a sus padres comunicarse con ellos.

Como han mostrado constantemente las elecciones de asociaciones profesionales, los jueces, fiscales y secretarios judiciales españoles son mayoritariamente conservadores, son cuerpos mucho más escorados hacia la derecha que el resto de la sociedad española5. A ello se suma el aviso a navegantes que ha supuesto la condena a Baltasar Garzón por investigar la trama delictiva Gurtel ligada al Partido Popular. Todos los jueces incumplen plazos, no puede ser de otra manera, todos se erran en una u otra ocasión o incumplen garantías de los imputados… pero mientras no dicten resoluciones molestas para los poderes políticos y económicos saben que no serán expedientados.

Sólo en el grave problema de los desahucios, los jueces españoles han demostrado cierta sensibilidad social pero reflejada muy tímidamente todavía en sus resoluciones, a pesar que sí que existen vías legales para atajar los abusos bancarios. Ahora, cuando se está pidiendo por sectores de la izquierda un proceso constituyente, sería buen momento para repensar la justicia, y cómo conseguir un poder judicial democrático, representativo y verdaderamente imparcial frente a los poderosos, puesto que el actual sistema judicial a los ciudadanos ya no nos sirve.

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1Una manifestante resultó herida con el resultado de pérdida del globo ocular http://www.20minutos.es/noticia/1670221/0/mossos-pelotas-goma/barcelona-puig/14n-huelga-general/

2Sobre los límites del uso de la fuerza policial: http://old.kaosenlared.net/noticia/uso-fuerza-policial-espana-cuba

3Fue denunciado por los empresarios de AC Hoteles, Barceló, Iberojet y otroshttp://politica.elpais.com/politica/2012/12/05/actualidad/1354695125_272799.html

4Los indultos del gobierno de Rajoy http://wiki.15m.cc/wiki/Lista_de_indultos

5Sobre las elecciones coorporativas judiciales http://www.rebelion.org/noticia.php?id=96981

El chantaje de Bárcenas a la justicia

 Carlos Martínez 

El escándalo que está sacudiendo al Partido Popular está presente en todos los medios y a todas horas. Por ello resulta sorprendente que hayan cuestiones que los medios y columnistas no hayan analizado con un mínimo de profundidad.

El caso “Gurtel” estalla en el año 2009, a inicios del 2013 se descubre una cuenta de 12 millones de euros en Suiza cuyo titular es el ex-tesorero del PP, Luis Bárcenas. Inmediatamente, este imputado, filtra al diario “El Mundo” que pagaba sobresueldos a dirigentes del PP sin declarar dichos ingresos a la hacienda pública. Ese mismo diario, en su editorial, tacha este movimiento de chantaje de Bárcenas a la actual dirección popular. Al parecer, el ex-tesorero procesado amenazó con publicar toda la información de la que dispone si resulta condenado penalmente. En los documentos de los que dispone podrían encontrarse pruebas de delitos fiscales, de financiación ilegal del partido, cohechos…

Lo que no se han preguntado los medios y columnistas es cómo es posible este chantaje. En un estado, teóricamente, de derecho, el poder judicial es independiente del gobierno. Pero al parecer esa no es la percepción del tesorero y otros muchos miembros del partido conservador.

Planteada así la cuestión cabe preguntarse sí el PP tiene la capacidad real para influir en investigaciones penales. Luis Bárcenas será un presunto delincuente pero nadie duda de su experiencia en la vida política y en la fontanería interna del Partido Popular. Por lo que informa el diario El Mundo, el ex-tesorero opina que sí era posible que los dirigentes de su partido le proporcionasen una salida airosa a la investigación penal. No es algo descabellado, los antecedentes apuntan a la existencia de un lobby conservador con capacidad de influencia en la administración de justicia.

Todos recordamos la campaña del Partido Popular contra el juez Baltasar Garzón que acabó con una sentencia insólita del Tribunal Supremo. El más alto tribunal condenó al Juez por un delito de prevaricación al acordar unas escuchas telefónicas entre los imputados de la “Gurtel” y sus abogados. Algo que se ha realizado en otras ocasiones y no sólo por delitos de terrorismo. Se desactivó a Garzón pero no el caso. También es cierto que el ex-juez de la Audiencia Nacional tenía enemigos en los dos principales sectores de la judicatura. Además de los jueces próximos al PP, se sumaban los próximos al PSOE, los cuales no le perdonan su pasado en ese partido y la posterior investigación sobre el GAL.

Además del éxito que supuso la condena al juez Garzón, los conservadores han conseguido otras victorias sonoras en el ámbito judicial. Bárcenas tiene óptimas relaciones con sus antecesores Naseiro y Sanchis, los que estuvieron imputados en un caso muy similar. En aquella ocasión quedaron absueltos por falta de pruebas al declararse ilegales las escuchas telefónicas por una simple cuestión de reparto de la investigación en los juzgados de Valencia. Se aplicó por primera vez en el Tribunal Supremo la doctrina del “fruto podrido”, jurisprudencia que pocas veces ha tenido ocasión de aplicar dicho tribunal, al igual que ha ocurrido con la “doctrina Botín”. En el caso “Naseiro” también hubo una ofensiva mediática y legal contra el juez que destapó la financiación ilegal del PP. De aquellos barros nos llegaron estos lodos, si hubiera sido otra la sentencia del Tribunal Supremo no tendríamos que ser testigos ahora de la actual situación de corrupción generalizada e impunidad.

En consecuencia no es descabellado el intento de chantaje de Luis Bárcenas pidiendo impunidad a cambio de silencio. Ya ha ocurrido en otras ocasiones en las que parecía clara la condena a los imputados del PP: Camps, Naseiro… Y otros están permanentemente imputados o investigados sin que llegue nunca el día de su juicio: Zaplana, Carlos Fabra….

Si el plan de impunidad no ha funcionado en esta ocasión ha sido por la suma de diversos factores. El primero y más importante es el actual clima de indignación social. El magistradoSantiago Vidal declaró recientemente que “¿Vosotros creéis que sin ese movimiento de indignación el señor Díaz Ferrán estaría hoy por hoy en la cárcel? Estoy convencido de que si llega a ocurrir hace cuatro años habría quedado en libertad provisional”.

A su vez, mientras el PP se resquebraja, paralelamente, la asociación mayoritaria en la judicatura, APM, se divide en tantas fracciones como las de su partido hermano. Son muchos los jueces conservadores que están abiertamente opuestos a las medidas del Ministro de Justicia, el antaño progre, Alberto Ruiz-Gallardón. Por último, tenemos que tener presente que los jueces, fiscales y policías son víctimas de los recortes puestos en marcha por el Partido Popular, lo que convierte estos colectivos en un terreno abonado a la indignación general y, por lo tanto, menos permeables a las presiones políticas del gobierno.

Esta independencia e imparcialidad judicial no puede ser fruto de una grave situación de crisis económica, ni debe debe quedar acotada para los casos más mediáticos del sector público. Las investigaciones en profundidad e imparciales deben extenderse a la corrupción del sector privado y, también, a los abusos policiales que vulneran los derechos humanos y libertades públicas de los ciudadanos. Un poder judicial democrático debe estar permanentemente al servicio de su pueblo.